Tras un dictamen de mayoría acelerado en diciembre, impulsado por la jefa de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado, Patricia Bullrich, y luego de incorporar múltiples modificaciones exigidas por gobernadores, la CGT y empresarios, el oficialismo se prepara para una jornada clave. Un bloque conformado por 21 senadores libertarios y un grupo de opositores "dialoguistas" (entre 16 y 23, según el momento de la votación) intentarán este miércoles aprobar y girar a Diputados la ley de reforma laboral, un tema históricamente sensible desde el regreso de la democracia.

La sesión extraordinaria está convocada para las 11. Se prevé una jornada extensa, cuyo horario de finalización es incierto debido a la falta de acuerdo en la reunión de Labor Parlamentaria de ayer entre el oficialismo y el kirchnerismo. El interbloque liderado por José Mayans (Formosa), el sector más crítico de la oposición, evaluó inicialmente no asistir a la reunión previa e ir directo al recinto para imponer, reglamento en mano, los tiempos máximos de oratoria.

Finalmente, la plana mayor cristinista se presentó y, tras algunos cruces, oficialismo y dialoguistas aceptaron que el debate será largo. La estrategia opositora incluirá homenajes y cuestiones de privilegio para dilatar el tratamiento. En los pasillos del Congreso, la premisa del oficialismo es clara: "Que los rivales se lleven los discursos; el Gobierno, la ley".

La batalla de los números

Con unos 15 peronistas anotados para hablar, sumados a los informantes y aliados, se espera que la votación en general ocurra bien entrada la noche. En esta instancia, el Gobierno proyecta un piso de 42 adhesiones. La Libertad Avanza cuenta con sus 21 legisladores, pero necesita imperiosamente a la mayoría de los diez de la Unión Cívica Radical (UCR) y los tres del PRO para blindar el quórum de 37 y asegurar la aprobación.

La jefa libertaria en la Cámara alta, Patricia Bullrich, junto a sus pares de la Unión Cívica Radical, Eduardo Vischi; y del PRO, Martín Goerling
La jefa libertaria en la Cámara alta, Patricia Bullrich, junto a sus pares de la Unión Cívica Radical, Eduardo Vischi; y del PRO, Martín Goerling

Sin embargo, la instancia trascendental será la votación en particular. Allí, la labor del secretario parlamentario, Agustín Giustinian, será fundamental para leer los cambios en un texto que supera los 200 artículos y que se votará, según lo acordado, por títulos para agilizar el trámite, abriendo capítulos específicos solo cuando sea necesario.

Los votos pendulares

El "poroteo" fino se centra en el resto de los senadores que completan el quórum. Bajo la lupa están los santacruceños José María Carambia (visto en la Casa Rosada a fines de 2025) y Natalia Gadano, quienes mantuvieron un sugestivo silencio en los últimos días. También son claves los votos de Flavia Royón (Salta), los misioneros Carlos Arce y Elizabeth Rojas Decut (quienes ya mostraron independencia al voltear Ficha Limpia), la neuquina Julieta Corroza y la chubutense Edith Terenzi. A ellos se suma Beatriz Ávila, quien tras su pasado filomacrista se muestra cercana al gobernador tucumano Osvaldo Jaldo.

Por último, persiste la incógnita sobre los cinco senadores de Convicción Federal, espacio conducido por el puntano Fernando Salino. Este bloque atraviesa tensiones internas sobre su posicionamiento frente al kirchnerismo. Mientras algunos responden a gobernadores que han tenido roces con el cristinismo, otros han oscilado entre ambos bandos, como se vio en el acompañamiento selectivo durante el Presupuesto 2026.